4 de Febrero de 2010.
Se levantó de la silla secándose con el puño de la camiseta todas aquellas lágrimas que derramaba por las mejillas. Se asomó por la ventana de su habitación, vio la plaza en la que tantas veces había jugado cuando era pequeña, donde tantas sonrisas había compartido con todos sus amigos, donde había pasado horas y horas corriendo como loca mientras el viento hacía que sus cabellos se ondearan, haciendo que pareciera una sirena deslizándose entre las olas.
Se acordó de su infancia, se acordó de sus viejos amigos. Los echaba de menos.
Estaba de pie en medio de su habitación, catorce años recién cumplidos. Tenía el tuenti a estallar de felicitaciones de todos sus amigos, el teléfono no paraba de sonar, a su móvil no hacían más que llegar sms de todos sus conocidos más cercanos.
Y cuando atendía las llamadas, las pocas que atendió ese día, solo se escuchaba a los locos de sus amigos gritar: ANDYYYY FELICIDADES CARIÑO! PASATELO BIEN, TE LO MERECES, TE QUEREMOS!
Pero a pesar de la efusividad de sus amigos, estaba triste, sus ojos se habían vuelto rojos a causa de aquel llanto desconsolado que la llevaba acechando desde la noche anterior.
¿Una chica de trece años, una adolescente sin ganas de crecer?
Resultaba bastante raro, pero no se trataba de eso.
Arturo, su mejor amigo desde que se había mudado a su nueva ciudad con tan solo cuatro años, se encontraba en el hospital a causa de un accidente de moto. Estaba en shock, por un momento pensó que no volvería a levantar cabeza, le necesitaba, era su mejor amigo, era esencial para ella, nadie la conocía mejor que Arturo. Él le sacaba dos años pero ¿y qué? ¿Qué importaba eso?
Recordó en aquel mismo momento el día antes del accidente..
16 de enero de 2010.
Suena el móvil de Andy.
- ¿Sí?
- ¡Andyyyyyyyyy! Voy hacia tu casa, ve bajando o llegaremos tarde a la peli, venga date prisa enana.
- Voy Arturo, siempre con las prisas. ¿Vamos en tu moto?
- Claro, así será más rápido que en el bus, date prisa ¿eh?
- Voy voy, pero ¡oye! ¿no irás..?
Se oye un golpe, un golpe seco.
- ¡¿Arturo?! Eh, ¿qué ha pasado? ¡Respondeme joder me pones nerviosa!
Se corta la llamada.
A las pocas horas, Andy seguía sin saber que había pasado. De repente le suena el teléfono de su casa.
- ¿Arturo?
- Andy, soy María, la mamá de Arturo..
- ¿Dónde está? ¿Qué le ha pasado?
- Un coche se lo llevó por delante Andy.. y aun no ha salido fuera de peligro..
Andy empieza a llorar, a gritar, tira el teléfono, sigue gritando, se da cabezazos contra la pared.
¡NO NO, NO PUEDE SER!
Solo acierta a decir eso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario