Su madre la despierta dando voces como una loca en busca del mando de la tele. Se estira y bosteza, ha descansado bastante. Son las ocho y diez, dos horas durmiendo, a decir verdad ha dormido siestas más largas, pero hacía mucho tiempo de eso, quizás demasiado.
Tenía ganas de sentarse delante del ordenador y esperar a que se conectara Arturo, como hacía cada día, a las nueve y cuatro minutos. Siempre a la misma hora, siempre con su irremediable precisión. Pero sabía que él no aparecería, como llevaba haciendo desde que le ingresaron, y por mucho que le echara de menos, esa tarde nada iba a cambiar. Aun así se conectó, nada, no había nadie interesante, escuchó un par de canciones, se metió en algún que otro fotolog que le interesaba y se desconectó, dejando el ordenador conectado y la pantalla apagada junto con los altavoces. Manías.
Se tumbó en la cama, encendió la tele, tampoco había nada que le interesara ver así que decidió ponerse un dvd. Cogió la caja donde guardaba las películas y fue mirándolas una a una, con calma. Al final, se decantó por un drama, "Siete almas".
Sabía perfectamente que esa película la hacía llorar, pero.. "mejor llorar por una película que por mi vida", pensó. Así que se puso en pie, encendío el dvd y seguidamente metió la película. La dejó en pause y fue a la cocina, se hizo unas palomitas en el microondas, cogió una lata de coca-cola y listo. Ya podía disfrutar de su película tranquilamente. Permaneció atenta toda la película, con los nervios a flor de piel aunque fuera la décima sexta vez que la veía, ¿pero qué más da? Le encantaba esa película, y cuando la veía era como si olvidara el final para estar intrigada hasta el último momento. Resultaba absurdo, una película tan bonita, con un final tan.. ¿trágico? Sí, trágico. Al fin consigue enamorarse de nuevo el protagonista, pero decide morir como tenía pensado. No, no le gustaba el final, no le gustaba la decisión que tomaba Will Smith en esa película, pero sí.. también le recordaba a su mejor amigo. Arturo. Cuando la estrenaron, él la invitó a ir al cine a verla y fue una tarde muy divertida, aunque Andy acabara llorando en la sala como una niña pequeña. Muchas risas al fin y al cabo. Y una pregunta, una única pregunta..
- Arturo..
- Dime Andy.
- Si supieras que vas a morirte.. o que vas a suicidarte.. ¿qué sería lo último que harías?
- No lo sé Andy.. es una pregunta muy compleja.
- Venga vamos, mojate, no seas bobo.
- Quién sabe.. quizás darte un beso para dejarte calladita y que no volvieras a llamarme bobo. Pero es solo un suponer eh.. no te me emociones enana, jajaja.
- Que imbécil eres jajaja.
Recuerda con nitidez aquel día. Sí, Arturo, su mejor amigo. ¿Para qué engañarnos? El amor de su vida. Cuando le conoció era muy pequeña, pero a medida que fue creciendo fue sintiendo algo por él, y ya no podía seguir ocultándolo. Estaba totalmente enamorada. Y sí, recordaba aquel momento tan claro porque deseó que la hubiera besado. Soñó en como habría sido aquel beso, un beso con Arturo. Con su querido Arturo. Y soñó, y se lo imaginó.. Dulce, cariñoso, lleno de amor y a la vez envuelto en pasión, húmedo, mágico..
Pero no, siguió soñando a partir de aquel día, siguió cruzando los dedos debajo de la almohada cada noche para intentar conseguir arrancarle aquel beso algún día. Quién sabe cuando, pero estaba convencida de que sucedería, antes o después.
Acabó la película, notó que tenía las mejillas mojadas, sí, había llorado mientras soñaba despierta. Se había perdido el final pero le daba igual, era la primera vez que había preferido no verlo.
Apagó la tele, dejó el dvd con la película dentro aun sabiendo que su madre odiaba que lo hiciera, pero no se encontraba con fuerzas para levantarse de nuevo.
Se tiró boca abajo en la cama y cogió su móvil. Buscó por toda la agenda, demasiados contactos pensó, ajá. Ahí estaba, Arturo. Sabía a la perfección que nadie le respondería pero que más le daba. No podía perder nada.
Primera señal.. segunda.. tercera..
- ¿Sí?
- ¿Ar.. Ar.. Arturo? ¿Eres tú?
- ¡Andy! Eh enana, ¿qué pasa?
Se quedó en silencio, no se lo podía creer, debía estar soñando.
- ¡Enana! ¡Enana!
- Eh.. sí, dime.
- No, dime tú. ¿No te alegras o qué? Al fin desperté. Mi madre me dijo que viniste a verme justo hoy, debe ser un milagro.
- Sí, un milagro..
- Sé que fue la primera y única vez que viniste a verme..
- Arturo, de verdad que lo siento, pero no me encontraba con fuerzas de verte en esas condiciones.. perdome te lo ruego.
- Eh, no me seas tonta. No me había enfadado. Quería decirte que.. quizás deberías haber venido antes, y ¿quién sabe? a lo mejor hubiera despertado antes también..
- Vamos Arturo, ¿qué insinúas? ¿Qué te despertaste por mí?
- No lo insinuo, lo sé. Hace poco que me desperté y ya sé muchas cosas..
- ¿Como qué?
- Como que te quiero Andy. Que sé que me cogiste de la mano, sé que me dijiste te quiero. Y ¿sabes? es lo único que recuerdo. A ti. Solo a ti.
- ¿Lo dices enserio?
- Por supuesto.
- Yo también te quiero Arturo..
- ¿De verdad?
- Sí, pero escucha, no creo que esta sea la mejor forma de hablar todo esto. ¿Aun estás en el hospital no?
- Sí.
- ¿Te parece que vaya a verte mañana?
- Me parece genial enana.
- Nos vemos mañana entonces y lo hablamos todo más tranquilamente.
- Genial, hasta mañana Andy.
- Hasta mañana Arturo.
- Eh.. Andy.. una cosa.
- Dime.
- Te quiero.
- Y yo Arturo y mucho.
Fin de la llamada.
Se le aceleró el pulso, no podía creerlo. Eso sí que era un milagro.
Rocío, está muy bien escrita tu novela, me encanta el uso que haces de los diálogos y todos los pequeños detalles de la vida de la protagonista que hacen que parezca que la estamos viendo y que dan credibilidad a la historia. Has emprendido un camino difícil, el de la novela, los primeros capítulos están muy bien, plantéate como vas a continuar para que no decaiga el interés de la historia. Enhorabuena.
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