domingo, 28 de febrero de 2010

Capítulo seis.

Era de día, el sol la alumbraba a través de pequeñas rendijas de su ventana, se podía ver su cabello castaño totalmente liso acomodado en la almohada.
De repente, el sonido de su teléfono móvil vibrando en la mesita de noche hizo que se despertara de golpe. Los ojos se le iluminan al ver que en la pantalla ponía el nombre de Arturo. Se frota los ojos, se pasa las manos por la cara intentando mejorar así su voz de dormida y responde la llamada.
- ¡Arturo!
- Enana, ¿qué tal has dormido?
- De maravilla, un grandullón me dijo que ayer que me quería y dormí genial. ¿Y tú?
- Jajaja. ¿No conoceré yo a ese grandullón no? Porque como me robe a mi enana le tendré que pegar. Yo bien cariño, muy bien.
- Que bobo eres a veces ¿eh?
- Ya, pero aun así me quieres que lo sé yo.
- Como para no. Oye, ¿a qué hora me paso a verte?
- Pues como quieras, me traen el almuerzo a las dos y media, ¿te parece bien a las cuatro?
- Me parece muy bien. A las cuatro entonces.
- Genial, nos vemos luego mi vida.
- Va, te quiero.
- Y yo.
No podía ser más feliz en ese momento. Nada más levantarse y todo iba sobre ruedas.. Estaba convencida de que debía estar soñando por lo que en un intento desesperado de despertarse de aquel sueño que creía estar viviendo, cogió la botella de agua de la mesita, la destapó y se la tiró por encima.
- ¡Mierda! Bueno.. al menos sé que no estoy soñando.
- ¿Andy?
- Nada mamá, tranquila, estoy bien.
Se levantó de la cama corriendo, deshizo la cama, buscó sábanas limpias y las colocó. Acto seguido encendió la mini cadena, sintonizó su emisora favorita de radio y se puso a cantar mientras elegía la ropa que se pondría para ir a visitar a Arturo al hospital. Últimamente había estado haciendo bastante calor, pero hoy estaba nublado y caía algún que otro chaparrón, así que decidió ponerse sus vaqueros desgastados en color azul, la sudadera turquesa y las zapatillas blancas con el símbolo nike en azul. Cogió toda la ropa, se fue al baño y conectó el ipod a los altavoces. Nena Daconte y su nuevo disco, "Retales de Carnaval". Abrió el grifo y en ese mismo momento comenzó una de sus canciones favoritas.. "lo que tanta gente anda buscando por ahí, lo que le hace a tanta gente ser feliz, lo que tanto amor me perdí, lo que tanto amor me perdí".
Se puso a gritar, a cantar, a bailar en la ducha. Su madre entró en el cuarto de baño alarmada por tanto alboroto.
- Andrea, hija ¿qué haces?
- Nada mamá, me ducho.
- Pero no grites tanto cariño.
- Vale mamá, lo tendré en cuenta.
Siempre obediente ante las palabras de su madre pero sin embargo esa vez no pudo resistirse y siguió cantando a todo volumen.
Estaba tan feliz por todo que ni si quiera se dio cuenta de que el agua había salido fría.
- ¡Ah! Mamá, el agua sale fría.
- Lo sé hija, lo hice yo. Jajaja.
- Pero.. ¡mamá!
- ¡Pues no grites tanto!
- Vale vale.. serás.. jajaja.
- Tampoco es para tanto hija, jaja.
Adoraba a su madre, era como su mejor amiga. Lista. Había terminado de ducharse, se vistió a toda velocidad aunque todavía ni si quiera había almorzado y eso que había quedado con Arturo a las cuatro, tenía tiempo de sobra. Pero no podía controlar sus emociones, estaba nerviosa, estaba contenta, se sentía tan bien que era imposible que la gente que la rodeaba no se diese cuenta.
- ¿Vas a salir?
- Sí, he quedado con Arturo a las cuatro, voy a ir a visitarle.
- Oish oish.. ¿hay algo que deba saber?
- Bueno.. supongo.. que debo contártelo, antes o después te acabarás enterando. Estamos juntos, o eso creo. Ayer me dijo que me quería mamá.. después de tantos años detrás suya, es increíble.
- No sabes cuanto me alegro nena, suerte.
- Gracias mamá.
Cuando volvió a mirar el reloj ya era la una, comió a toda velocidad, se conectó un rato, estuvo leyendo, viendo la tele, mirándose al espejo para ver que estaba impecable y finalmente.. las tres y media, hora de coger el autobús.

viernes, 12 de febrero de 2010

Capítulo cinco.

Su madre la despierta dando voces como una loca en busca del mando de la tele. Se estira y bosteza, ha descansado bastante. Son las ocho y diez, dos horas durmiendo, a decir verdad ha dormido siestas más largas, pero hacía mucho tiempo de eso, quizás demasiado.
Tenía ganas de sentarse delante del ordenador y esperar a que se conectara Arturo, como hacía cada día, a las nueve y cuatro minutos. Siempre a la misma hora, siempre con su irremediable precisión. Pero sabía que él no aparecería, como llevaba haciendo desde que le ingresaron, y por mucho que le echara de menos, esa tarde nada iba a cambiar. Aun así se conectó, nada, no había nadie interesante, escuchó un par de canciones, se metió en algún que otro fotolog que le interesaba y se desconectó, dejando el ordenador conectado y la pantalla apagada junto con los altavoces. Manías.
Se tumbó en la cama, encendió la tele, tampoco había nada que le interesara ver así que decidió ponerse un dvd. Cogió la caja donde guardaba las películas y fue mirándolas una a una, con calma. Al final, se decantó por un drama, "Siete almas".
Sabía perfectamente que esa película la hacía llorar, pero.. "mejor llorar por una película que por mi vida", pensó. Así que se puso en pie, encendío el dvd y seguidamente metió la película. La dejó en pause y fue a la cocina, se hizo unas palomitas en el microondas, cogió una lata de coca-cola y listo. Ya podía disfrutar de su película tranquilamente. Permaneció atenta toda la película, con los nervios a flor de piel aunque fuera la décima sexta vez que la veía, ¿pero qué más da? Le encantaba esa película, y cuando la veía era como si olvidara el final para estar intrigada hasta el último momento. Resultaba absurdo, una película tan bonita, con un final tan.. ¿trágico? Sí, trágico. Al fin consigue enamorarse de nuevo el protagonista, pero decide morir como tenía pensado. No, no le gustaba el final, no le gustaba la decisión que tomaba Will Smith en esa película, pero sí.. también le recordaba a su mejor amigo. Arturo. Cuando la estrenaron, él la invitó a ir al cine a verla y fue una tarde muy divertida, aunque Andy acabara llorando en la sala como una niña pequeña. Muchas risas al fin y al cabo. Y una pregunta, una única pregunta..
- Arturo..
- Dime Andy.
- Si supieras que vas a morirte.. o que vas a suicidarte.. ¿qué sería lo último que harías?
- No lo sé Andy.. es una pregunta muy compleja.
- Venga vamos, mojate, no seas bobo.
- Quién sabe.. quizás darte un beso para dejarte calladita y que no volvieras a llamarme bobo. Pero es solo un suponer eh.. no te me emociones enana, jajaja.
- Que imbécil eres jajaja.
Recuerda con nitidez aquel día. Sí, Arturo, su mejor amigo. ¿Para qué engañarnos? El amor de su vida. Cuando le conoció era muy pequeña, pero a medida que fue creciendo fue sintiendo algo por él, y ya no podía seguir ocultándolo. Estaba totalmente enamorada. Y sí, recordaba aquel momento tan claro porque deseó que la hubiera besado. Soñó en como habría sido aquel beso, un beso con Arturo. Con su querido Arturo. Y soñó, y se lo imaginó.. Dulce, cariñoso, lleno de amor y a la vez envuelto en pasión, húmedo, mágico..
Pero no, siguió soñando a partir de aquel día, siguió cruzando los dedos debajo de la almohada cada noche para intentar conseguir arrancarle aquel beso algún día. Quién sabe cuando, pero estaba convencida de que sucedería, antes o después.
Acabó la película, notó que tenía las mejillas mojadas, sí, había llorado mientras soñaba despierta. Se había perdido el final pero le daba igual, era la primera vez que había preferido no verlo.
Apagó la tele, dejó el dvd con la película dentro aun sabiendo que su madre odiaba que lo hiciera, pero no se encontraba con fuerzas para levantarse de nuevo.
Se tiró boca abajo en la cama y cogió su móvil. Buscó por toda la agenda, demasiados contactos pensó, ajá. Ahí estaba, Arturo. Sabía a la perfección que nadie le respondería pero que más le daba. No podía perder nada.
Primera señal.. segunda.. tercera..
- ¿Sí?
- ¿Ar.. Ar.. Arturo? ¿Eres tú?
- ¡Andy! Eh enana, ¿qué pasa?
Se quedó en silencio, no se lo podía creer, debía estar soñando.
- ¡Enana! ¡Enana!
- Eh.. sí, dime.
- No, dime tú. ¿No te alegras o qué? Al fin desperté. Mi madre me dijo que viniste a verme justo hoy, debe ser un milagro.
- Sí, un milagro..
- Sé que fue la primera y única vez que viniste a verme..
- Arturo, de verdad que lo siento, pero no me encontraba con fuerzas de verte en esas condiciones.. perdome te lo ruego.
- Eh, no me seas tonta. No me había enfadado. Quería decirte que.. quizás deberías haber venido antes, y ¿quién sabe? a lo mejor hubiera despertado antes también..
- Vamos Arturo, ¿qué insinúas? ¿Qué te despertaste por mí?
- No lo insinuo, lo sé. Hace poco que me desperté y ya sé muchas cosas..
- ¿Como qué?
- Como que te quiero Andy. Que sé que me cogiste de la mano, sé que me dijiste te quiero. Y ¿sabes? es lo único que recuerdo. A ti. Solo a ti.
- ¿Lo dices enserio?
- Por supuesto.
- Yo también te quiero Arturo..
- ¿De verdad?
- Sí, pero escucha, no creo que esta sea la mejor forma de hablar todo esto. ¿Aun estás en el hospital no?
- Sí.
- ¿Te parece que vaya a verte mañana?
- Me parece genial enana.
- Nos vemos mañana entonces y lo hablamos todo más tranquilamente.
- Genial, hasta mañana Andy.
- Hasta mañana Arturo.
- Eh.. Andy.. una cosa.
- Dime.
- Te quiero.
- Y yo Arturo y mucho.
Fin de la llamada.
Se le aceleró el pulso, no podía creerlo. Eso sí que era un milagro.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Capítulo cuatro.

Sale de la ducha, se coloca sus pitillos vaqueros ajustados, los que engañan. Parecen muy apretados, de esos que te dejan sin respiración, pero a decir verdad son de los más cómodos de su armario. Decide ponerse la camiseta que Arturo le regaló en su último cumpleaños, una blanca y turquesa con un dibujo de Minnie en el centro. Le encantaba esa camiseta, no tanto por la prenda en sí, si no porque se la había regalado Arturo sabiendo que llevaba buscando esa camiseta mes y medio sin encontrar su talla en ningún centro comercial. Se terminó de vestir, se arregló el pelo, flequillo de lado y pelo suelto, se calzó sus zapatillas azules y salió de nuevo al salón.
- Mamá, ya estoy lista. ¿Nos vamos?
- Sí cariño, nos vamos.
Manuel y Aída, los padres de Andy, permanecieron en silencio durante el trayecto hacia el hospital. La situación era fría, incluso me atrevo a decir que un poco desagradable, pero bueno, pasaría rápido, ya casi habían llegado.
El hospital. Un edificio enorme pitado de blanco con una cruz en lo alto del último piso. A Andy no le gustaba nada aquel sitio, cada vez que había tenido que ir había sido por alguna mala noticia. La muerte de un familiar, la enfermedad de algún amigo, algo, lo más minímo pero siempre malo.
Habitación 112.
- Andy, querida, no sabes cuanto me alegro de verte - dice María mientras abraza a Andy.
- Yo también me alegro de verte María, pero me gustaría si es posible claro.. estar con Arturo.. a solas.
- ¿A solas? Bueno, claro, ayer fue tu cumpleaños y puesto que el cabra loca este no te pudo comprar nada, te lo debe. Pasa cariño.
Entró en la habitación con la cara pálida, no le gustaba la idea de hablar con su amigo mientras estaba enchufado a una máquina que daba pitidos según los movimientos cardiovasculares presentara.
Acercó una butaca a la cama, soltó la chaqueta y se sentó cogiéndole de la mano.
- Arturo, no sé si puedes oírme.. Tan solo quería contarte como van las cosas por casa y eso.. Eva sigue con el tipo aquel, ¿Víctor? ¡Sí, Víctor! ¿Te acuerdas aquella tarde cuando le llamamos por teléfono para gastarle la broma? Jajaja, fue muy bueno..
En tu clase todos preguntan por ti, se pasan el día buscándome para ver si sé algo nuevo, alguna novedad, agachan la cabeza al escuchar mi monótona respuesta todos los días.. Y bueno.. todos te echan de menos, pero yo la que más, grandullón. Echo de menos tu sonrisa, los hoyitos que te salen cuando te ries, tu pelo hacia arriba, tu colonia de Armani, mira que eres pijo eh.. jaja. Te echo mucho de menos Arturo, todos han notado un cambio en mí desde que te ingresaron y es que sin ti todo es más difícil joder. Tú me escuchabas y me apoyabas incondicionalmente, los demás no, o no me hacen caso o se pasan de plastas. Tú eras perfecto para eso, y para todo joder, te echo de menos niño, y no sabes cuanto.
Se levantó y le plantó un beso en la mejilla sin soltarle la mano, le acarició la cara y se dirigó hacia la puerta. Antes de abrir se giró, le miró, allí estaba él, su mejor amigo, en coma. Por su culpa, pensó, pero se acordó de lo que le habían dicho tantas veces atrás "fue un accidente, nada más". Sacudió la cabeza y sonrió..
- Te quiero Arturito, espero que te saquen pronto de aquí, adiós.
Abrió la puerta, le temblaba un poco el pulso pero casi nada. Se despidió de los padres de Arturo y se fue a casa. Eran las seis de la tarde y no tenía ganas de nada, así que se metió en la cama y encendió la tele, por poco tiempo pues al rato se había quedado dormida.

Mientras, en el hospital un suspiro de esperanza albergaba el corazón de los padres de Arturo.
Su hijo estaba a punto de despertar.

domingo, 7 de febrero de 2010

Capítulo tres.

Son las doce y media de la noche.
Andy no puede dormir, está cansada y tiene los ojos rojos, pero no consigue conciliar el sueño.
Busca a tientas su iPod en la mesita de noche, se coloca los cascos y selecciona una canción de las miles que tiene almacenadas. Escucha las letras de su amado Porta, uno de sus ídolos, siempre pensó que se identificaba mucho con sus letras.
"Sin ti, mi silencio es soledad, mis lágrimas ahogan el mar, tú eres el lugar en el que quiero estar"..
Sonríe levemente mientras deja caer la última lágrima de la noche por sus sonrojadas mejillas.
Se levanta, extrañamente había dormido bien, cosa que no pasaba desde hacía ya bastante tiempo.
- Buenos días mamá - dice mientras se acerca a su madre y le planta un sonoro beso en la mejilla.
- Buenos días cariño - responde sonriente mientras le coje de la mejilla.
- Mamá.. he decidido ir a visitar a Arturo al hospital..
- Pero Andy, no has aparecido nunca por allí, decías no querer verle en esas condiciones. ¿Estás segura cariño?
- Ya mamá, pero no puedo estar más tiempo sin verle, sé que no ayudará, pero quiero ir a verle, contarle como sigue todo por aquí y decirle que le echo mucho de menos..
- Está bien, después de comer tu padre y yo te acercaremos al hospital. Además hace mucho tiempo que no veo a los padres de Arturo, quiero saber como están. No hace mucho que hablé con María, pero de Alvaro no sé nada desde hace más de un mes, y según María estaba bastante afectado por el estado de Arturo.
- Vale, gracias mamá.
Se fue a su habitación y se conectó al msn, se puso en ocupado y abrió conversación a Eva, su mejor amiga.

Andy dice:
Tía! mi madre me ha dicho que me lleva a ver a Aturo.. ¿tú crees que es bueno que vaya? No sé.. iba hablando conmigo cuando pasó todo.. quizás me culpe de lo que le pasó..
Eva dice:
Pero como no va a ser bueno boba! Llevas meses por los suelos joder. Ve a verle y dile como estamos todos por aquí anda!
Andy dice:
Tienes razón.. gracias tía. Bueno te dejo que me voy a duchar. Gracias una vez más Eva! Te quiero.
Eva dice:
Para eso estamos niña. Te quiero.

Apaga el ordenador, coje la ropa, el iPod y los altavoces y se mete en el baño. Suelta la ropa en la percha, saca las toallas que le harán falta y conecta el iPod a los altavoces.
Busca de nuevo entre las miles de canciones y esta vez opta por Fito y los fitipaldis. Canta en la ducha, está contenta. Va a visitar a Arturo después de tanto tiempo sin verle. Piensa que nadie va a fastidiarle el día, espera que nadie lo haga.

viernes, 5 de febrero de 2010

Capítulo dos.

- Andyyyyyyyyyy, cariño, ya hemos llegado, te traemos tus regalos de cumpleaños.
Volvió en sí después de recordar aquel instante antes del accidente. Volvió a secarse las lágrimas, esta vez intentando que su madre no se diese cuenta del color rojo que se había apoderado de sus ojos.
- Ya salgo mamá, un segundo- se colocó la camiseta, se pasó las manos por la cara por última vez y se dirigió al salón. - ¿Y bien? ¿Dónde están esos regalos?
En ese momento la madre de Andy se le acerca, la abraza, le mira fijamente mientras sonríe, le acaricia la cara.
- Ojalá y te guste pequeña, pero en cualquier caso podemos descambiarlo..- esta vez interviene el padre, mirándola mientras guardaba las distancias para no abrazarla, se ve que no quería emocionarse.
Andy abre la caja, una caja de gran tamaño azul, con un lazo plateado.
- Pero.. ¡mamá, papá! ¿Cómo es posible? ¡Me dijistéis que no me la compraríais!
- Ya, pero desde que pasó lo de Arturo estabas muy apagada.. y como siempre te gustó la música pensamos que esto te alegraría un poco.
- Pero.. es que es justo la que yo quería. Es increíble. ¡Sois los mejores!
Acto seguido Andy abraza a sus padres y se va a su habitación, quiere estar sola, conectar su nueva mini-cadena y desconectar un rato del mundo. Enchufa el equipo, busca entre sus cd's favoritos, tiene muchos, finalmente se decide por uno de los más recientes "Por mi y por todos mis compañeros- ECDL".
Se tumba en la cama, le da al play desde el botón del mando y mira hacia la mesita de noche. En esta, una foto de Arturo y ella en el último cumpleaños de Arturo. De repente, suena "Aunque tu no lo sepas", una de las canciones que su mejor amigo le había dedicado en alguna de todas las tardes que habían pasado juntos, delante de la pantalla del ordenador haciendo el imbécil.
Empieza a llorar, otra vez, no puede evitarlo, no puede evitar echarle de menos, ¡vamos! es tu cumpleaños, piensa. Pero es que todo le da igual, ella solo quiere celebrarlo con Arturo como cada año, juntos, en los recreativos y después comer una pizza en el local de siempre, un par de tonterías por la calle y a casa.
Es inevitable, es lo único que le alegraría en aquel momento, pero no, nadie acertó con el regalo perfecto, nadie le devolvió a su amigo ni siquiera en el día de su cumpleaños.

jueves, 4 de febrero de 2010

Presentación.

Hola, a causa del aburrimiento y las miles de ralladas del día a día he decidido escribir una especie de novela.
Me hace despejarme de todos los problemas a mi al rededor asi qué ¿por qué no?
Dicen que se me da bien escribir, esperemos que así sea.
La historia trata de la vida de una chica adolescente de catorce años, problemas amorosos, amistosos, con los estudios, etc.
La protagonista se llama Andrea, pero en la historia la nombro como Andy, se sobreentiende que es su apodo.
Los capítulos no tendrán títulos, los titularé única y exclusivamente poniendo Capítulo y el número de capítulo que sea.
Por cierto la historia tampoco lleva título pero ya lo pongo aquí, se llama:
ANDY.
Un saludo.

Capítulo uno.

4 de Febrero de 2010.

Se levantó de la silla secándose con el puño de la camiseta todas aquellas lágrimas que derramaba por las mejillas. Se asomó por la ventana de su habitación, vio la plaza en la que tantas veces había jugado cuando era pequeña, donde tantas sonrisas había compartido con todos sus amigos, donde había pasado horas y horas corriendo como loca mientras el viento hacía que sus cabellos se ondearan, haciendo que pareciera una sirena deslizándose entre las olas.

Se acordó de su infancia, se acordó de sus viejos amigos. Los echaba de menos.
Estaba de pie en medio de su habitación, catorce años recién cumplidos. Tenía el tuenti a estallar de felicitaciones de todos sus amigos, el teléfono no paraba de sonar, a su móvil no hacían más que llegar sms de todos sus conocidos más cercanos.
Y cuando atendía las llamadas, las pocas que atendió ese día, solo se escuchaba a los locos de sus amigos gritar: ANDYYYY FELICIDADES CARIÑO! PASATELO BIEN, TE LO MERECES, TE QUEREMOS!
Pero a pesar de la efusividad de sus amigos, estaba triste, sus ojos se habían vuelto rojos a causa de aquel llanto desconsolado que la llevaba acechando desde la noche anterior.
¿Una chica de trece años, una adolescente sin ganas de crecer?
Resultaba bastante raro, pero no se trataba de eso.
Arturo, su mejor amigo desde que se había mudado a su nueva ciudad con tan solo cuatro años, se encontraba en el hospital a causa de un accidente de moto. Estaba en shock, por un momento pensó que no volvería a levantar cabeza, le necesitaba, era su mejor amigo, era esencial para ella, nadie la conocía mejor que Arturo. Él le sacaba dos años pero ¿y qué? ¿Qué importaba eso?
Recordó en aquel mismo momento el día antes del accidente..

16 de enero de 2010.

Suena el móvil de Andy.

- ¿Sí?
- ¡Andyyyyyyyyy! Voy hacia tu casa, ve bajando o llegaremos tarde a la peli, venga date prisa enana.
- Voy Arturo, siempre con las prisas. ¿Vamos en tu moto?
- Claro, así será más rápido que en el bus, date prisa ¿eh?
- Voy voy, pero ¡oye! ¿no irás..?
Se oye un golpe, un golpe seco.
- ¡¿Arturo?! Eh, ¿qué ha pasado? ¡Respondeme joder me pones nerviosa!

Se corta la llamada.

A las pocas horas, Andy seguía sin saber que había pasado. De repente le suena el teléfono de su casa.

- ¿Arturo?
- Andy, soy María, la mamá de Arturo..
- ¿Dónde está? ¿Qué le ha pasado?
- Un coche se lo llevó por delante Andy.. y aun no ha salido fuera de peligro..

Andy empieza a llorar, a gritar, tira el teléfono, sigue gritando, se da cabezazos contra la pared.

¡NO NO, NO PUEDE SER!

Solo acierta a decir eso.