Era de día, el sol la alumbraba a través de pequeñas rendijas de su ventana, se podía ver su cabello castaño totalmente liso acomodado en la almohada.
De repente, el sonido de su teléfono móvil vibrando en la mesita de noche hizo que se despertara de golpe. Los ojos se le iluminan al ver que en la pantalla ponía el nombre de Arturo. Se frota los ojos, se pasa las manos por la cara intentando mejorar así su voz de dormida y responde la llamada.
- ¡Arturo!
- Enana, ¿qué tal has dormido?
- De maravilla, un grandullón me dijo que ayer que me quería y dormí genial. ¿Y tú?
- Jajaja. ¿No conoceré yo a ese grandullón no? Porque como me robe a mi enana le tendré que pegar. Yo bien cariño, muy bien.
- Que bobo eres a veces ¿eh?
- Ya, pero aun así me quieres que lo sé yo.
- Como para no. Oye, ¿a qué hora me paso a verte?
- Pues como quieras, me traen el almuerzo a las dos y media, ¿te parece bien a las cuatro?
- Me parece muy bien. A las cuatro entonces.
- Genial, nos vemos luego mi vida.
- Va, te quiero.
- Y yo.
No podía ser más feliz en ese momento. Nada más levantarse y todo iba sobre ruedas.. Estaba convencida de que debía estar soñando por lo que en un intento desesperado de despertarse de aquel sueño que creía estar viviendo, cogió la botella de agua de la mesita, la destapó y se la tiró por encima.
- ¡Mierda! Bueno.. al menos sé que no estoy soñando.
- ¿Andy?
- Nada mamá, tranquila, estoy bien.
Se levantó de la cama corriendo, deshizo la cama, buscó sábanas limpias y las colocó. Acto seguido encendió la mini cadena, sintonizó su emisora favorita de radio y se puso a cantar mientras elegía la ropa que se pondría para ir a visitar a Arturo al hospital. Últimamente había estado haciendo bastante calor, pero hoy estaba nublado y caía algún que otro chaparrón, así que decidió ponerse sus vaqueros desgastados en color azul, la sudadera turquesa y las zapatillas blancas con el símbolo nike en azul. Cogió toda la ropa, se fue al baño y conectó el ipod a los altavoces. Nena Daconte y su nuevo disco, "Retales de Carnaval". Abrió el grifo y en ese mismo momento comenzó una de sus canciones favoritas.. "lo que tanta gente anda buscando por ahí, lo que le hace a tanta gente ser feliz, lo que tanto amor me perdí, lo que tanto amor me perdí".
Se puso a gritar, a cantar, a bailar en la ducha. Su madre entró en el cuarto de baño alarmada por tanto alboroto.
- Andrea, hija ¿qué haces?
- Nada mamá, me ducho.
- Pero no grites tanto cariño.
- Vale mamá, lo tendré en cuenta.
Siempre obediente ante las palabras de su madre pero sin embargo esa vez no pudo resistirse y siguió cantando a todo volumen.
Estaba tan feliz por todo que ni si quiera se dio cuenta de que el agua había salido fría.
- ¡Ah! Mamá, el agua sale fría.
- Lo sé hija, lo hice yo. Jajaja.
- Pero.. ¡mamá!
- ¡Pues no grites tanto!
- Vale vale.. serás.. jajaja.
- Tampoco es para tanto hija, jaja.
Adoraba a su madre, era como su mejor amiga. Lista. Había terminado de ducharse, se vistió a toda velocidad aunque todavía ni si quiera había almorzado y eso que había quedado con Arturo a las cuatro, tenía tiempo de sobra. Pero no podía controlar sus emociones, estaba nerviosa, estaba contenta, se sentía tan bien que era imposible que la gente que la rodeaba no se diese cuenta.
- ¿Vas a salir?
- Sí, he quedado con Arturo a las cuatro, voy a ir a visitarle.
- Oish oish.. ¿hay algo que deba saber?
- Bueno.. supongo.. que debo contártelo, antes o después te acabarás enterando. Estamos juntos, o eso creo. Ayer me dijo que me quería mamá.. después de tantos años detrás suya, es increíble.
- No sabes cuanto me alegro nena, suerte.
- Gracias mamá.
Cuando volvió a mirar el reloj ya era la una, comió a toda velocidad, se conectó un rato, estuvo leyendo, viendo la tele, mirándose al espejo para ver que estaba impecable y finalmente.. las tres y media, hora de coger el autobús.
No hay comentarios:
Publicar un comentario