Sale de la ducha, se coloca sus pitillos vaqueros ajustados, los que engañan. Parecen muy apretados, de esos que te dejan sin respiración, pero a decir verdad son de los más cómodos de su armario. Decide ponerse la camiseta que Arturo le regaló en su último cumpleaños, una blanca y turquesa con un dibujo de Minnie en el centro. Le encantaba esa camiseta, no tanto por la prenda en sí, si no porque se la había regalado Arturo sabiendo que llevaba buscando esa camiseta mes y medio sin encontrar su talla en ningún centro comercial. Se terminó de vestir, se arregló el pelo, flequillo de lado y pelo suelto, se calzó sus zapatillas azules y salió de nuevo al salón.
- Mamá, ya estoy lista. ¿Nos vamos?
- Sí cariño, nos vamos.
Manuel y Aída, los padres de Andy, permanecieron en silencio durante el trayecto hacia el hospital. La situación era fría, incluso me atrevo a decir que un poco desagradable, pero bueno, pasaría rápido, ya casi habían llegado.
El hospital. Un edificio enorme pitado de blanco con una cruz en lo alto del último piso. A Andy no le gustaba nada aquel sitio, cada vez que había tenido que ir había sido por alguna mala noticia. La muerte de un familiar, la enfermedad de algún amigo, algo, lo más minímo pero siempre malo.
Habitación 112.
- Andy, querida, no sabes cuanto me alegro de verte - dice María mientras abraza a Andy.
- Yo también me alegro de verte María, pero me gustaría si es posible claro.. estar con Arturo.. a solas.
- ¿A solas? Bueno, claro, ayer fue tu cumpleaños y puesto que el cabra loca este no te pudo comprar nada, te lo debe. Pasa cariño.
Entró en la habitación con la cara pálida, no le gustaba la idea de hablar con su amigo mientras estaba enchufado a una máquina que daba pitidos según los movimientos cardiovasculares presentara.
Acercó una butaca a la cama, soltó la chaqueta y se sentó cogiéndole de la mano.
- Arturo, no sé si puedes oírme.. Tan solo quería contarte como van las cosas por casa y eso.. Eva sigue con el tipo aquel, ¿Víctor? ¡Sí, Víctor! ¿Te acuerdas aquella tarde cuando le llamamos por teléfono para gastarle la broma? Jajaja, fue muy bueno..
En tu clase todos preguntan por ti, se pasan el día buscándome para ver si sé algo nuevo, alguna novedad, agachan la cabeza al escuchar mi monótona respuesta todos los días.. Y bueno.. todos te echan de menos, pero yo la que más, grandullón. Echo de menos tu sonrisa, los hoyitos que te salen cuando te ries, tu pelo hacia arriba, tu colonia de Armani, mira que eres pijo eh.. jaja. Te echo mucho de menos Arturo, todos han notado un cambio en mí desde que te ingresaron y es que sin ti todo es más difícil joder. Tú me escuchabas y me apoyabas incondicionalmente, los demás no, o no me hacen caso o se pasan de plastas. Tú eras perfecto para eso, y para todo joder, te echo de menos niño, y no sabes cuanto.
Se levantó y le plantó un beso en la mejilla sin soltarle la mano, le acarició la cara y se dirigó hacia la puerta. Antes de abrir se giró, le miró, allí estaba él, su mejor amigo, en coma. Por su culpa, pensó, pero se acordó de lo que le habían dicho tantas veces atrás "fue un accidente, nada más". Sacudió la cabeza y sonrió..
- Te quiero Arturito, espero que te saquen pronto de aquí, adiós.
Abrió la puerta, le temblaba un poco el pulso pero casi nada. Se despidió de los padres de Arturo y se fue a casa. Eran las seis de la tarde y no tenía ganas de nada, así que se metió en la cama y encendió la tele, por poco tiempo pues al rato se había quedado dormida.
Mientras, en el hospital un suspiro de esperanza albergaba el corazón de los padres de Arturo.
Su hijo estaba a punto de despertar.
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